lunes, octubre 10, 2005
LA NATURALEZA Y EL HOMBRE
| Comenzar una reflexión sobre la relación naturaleza-hombre plantea la idea de que ambos no se corresponden entre sí, como si estuvieran enfrentados, olvidándose que el hombre no es más que otro producto de la naturaleza. Tal vez la racionalidad despertada en el hombre hace mas de 2,500 años, ese despertar de la conciencia de sí mismo, es lo que progresivamente nos ha llevado a olvidar que simplemente somos una evolución de entre tantas especies. En el minuto falaz en que el hombre se pensó centro del universo comenzó a sentirse creador de la naturaleza, cuando simplemente ha ido descubriendo lo que en ella ha estado desde siempre. En cuestiones de naturaleza y sus leyes solo las descubre, nunca las crea ni las rompe. Nos pensamos alejados de los animales porque hemos descubierto algunas de estas leyes que la naturaleza gobierna, círculo del cual por mas intentos que hagamos no podremos escapar porque precisamente es el que limita nuestra existencia. La naturaleza es infinita. No tiene principio. No tiene fin. El crecimiento y exacerbación de nuestra individualidad humana es la que nos empuja a querer perdurar, a saltar de estos límites para intentar crearse una nueva. Infructuosos serán los intentos de escaparnos de ella ya que se ha asegurado su continuación a través de los instintos implantados en nosotros como especie, instintos que nos rigen en forma inconsciente y sin que podamos quebrarlos. El que haya suicidios no prueba que los hombres puedan un día decidir extinguir su vida ya que el instinto de conservación no lo permitirá. El que haya personas que se nieguen a la reproducción por sentirse incrustados en una vida peligrosa e injusta no prueba que no habrá más nacimientos puesto que el instinto de reproducción no lo permitirá tampoco. Hoy debiéramos volver a las fuentes, seguir los lineamientos de la naturaleza, entenderla pero no para gobernarla o intentar escapar de ella, sino para vivir dentro de los límite que ella ha trazado de la manera mas plena. Tal vez la racionalidad extrema no estuviera prevista dentro del plan de la naturaleza, ya que la misma solo nos introduce en la crítica de todo cuanto nos rodea y nos dificulta su goce. Los animales no la cuestionan y viven en mayor armonía, siendo el balance que se establece entre ellos menos traumático. Tal vez para vivir mas acorde con la naturaleza, para vivir mas felices, para disfrutar mas de lo que nos toca deberemos suspender el juicio crítico. Marcelo Zárate Sep-2004 |
Comments:
Publicar un comentario