lunes, noviembre 03, 2003
El tribar
En febrero de 1958 R. Penrose publicó en la revista de sicología "British Journal of Psychology" una idea que trataba sobre una figura la cual presentó con el nombre de TRIBAR.
Penrose la definió como una figura triangular tridimensional formada por tres barras cuya suma de vértices interiores resultaba 270°.
Esta figura "existe" gracias a ciertas junturas imposibles o falsas de elementos perfectamente normales y que causa sensación entre quienes se detienen a admirarla sin demasiada profundidad.
Desde un punto de vista resulta sumamente interesante apreciar como Penrose consigue un efecto de fascinación entre el público basándose en algo falso o imposible de crear dentro del mundo real y que sin embargo a primera instancia pareciera merecer el reconocimiento de todos por lo creativo y original de su propuesta. Su mayor - y única - virtud es sin duda este efecto porque lo que más impacta y queda fijado en la retina de todo espectador es siempre la primer impresión, aunque a posteriori todo se desbarate en el primer instante en que alguien profundice en el tema e intente concretar la construcción del TRIBAR.
Muchos utilizan el camino transitado por Penrose para conseguir el efecto de cautivar a su ocasional público, enmascarando la simple idea original dentro de una de mayor complejidad intentando despistar aún más y aprovechando lo superficial de la mirada sobre los temas y la vertiginosa dinámica que nos hace saltar de un tema a otro permanentemente.
Un claro ejemplo de esto lo podemos encontrar con M.C.Escher (nacido en 1898 en Leeuwarden - Países Bajos) quien a través de obras como "Cascada" (1961), "Belvedere" (1958) o "Escaleras arriba y escaleras abajo" (1960) explota este recurso de manera extraordinaria haciéndonos creer que sus obras son posibles de hacer.
Pareciera entonces que la explotación de este recurso ilusorio, de esta formula exitosa que algunos aplican diariamente, está en manos exclusivas de quienes sean artistas, se animen a serlo o que al menos tengan cualidades para ello.
Marcelo Zárate
Abril-2002
Penrose la definió como una figura triangular tridimensional formada por tres barras cuya suma de vértices interiores resultaba 270°.Esta figura "existe" gracias a ciertas junturas imposibles o falsas de elementos perfectamente normales y que causa sensación entre quienes se detienen a admirarla sin demasiada profundidad.
Desde un punto de vista resulta sumamente interesante apreciar como Penrose consigue un efecto de fascinación entre el público basándose en algo falso o imposible de crear dentro del mundo real y que sin embargo a primera instancia pareciera merecer el reconocimiento de todos por lo creativo y original de su propuesta. Su mayor - y única - virtud es sin duda este efecto porque lo que más impacta y queda fijado en la retina de todo espectador es siempre la primer impresión, aunque a posteriori todo se desbarate en el primer instante en que alguien profundice en el tema e intente concretar la construcción del TRIBAR.
Muchos utilizan el camino transitado por Penrose para conseguir el efecto de cautivar a su ocasional público, enmascarando la simple idea original dentro de una de mayor complejidad intentando despistar aún más y aprovechando lo superficial de la mirada sobre los temas y la vertiginosa dinámica que nos hace saltar de un tema a otro permanentemente.Un claro ejemplo de esto lo podemos encontrar con M.C.Escher (nacido en 1898 en Leeuwarden - Países Bajos) quien a través de obras como "Cascada" (1961), "Belvedere" (1958) o "Escaleras arriba y escaleras abajo" (1960) explota este recurso de manera extraordinaria haciéndonos creer que sus obras son posibles de hacer.
Pareciera entonces que la explotación de este recurso ilusorio, de esta formula exitosa que algunos aplican diariamente, está en manos exclusivas de quienes sean artistas, se animen a serlo o que al menos tengan cualidades para ello.
Marcelo Zárate
Abril-2002