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viernes, enero 20, 2006

ORGANIZACIÓN SOCIAL EN LA NATURALEZA 

Vivir acorde con la naturaleza no significa quedarse a le intemperie o vivir de un modo animal o estar aislado. Vivir acorde con la naturaleza persigue la idea de captar las leyes que ella utiliza y aplicarlas dentro de las relaciones humanas a modo de no encontrarse en contradicción con la corriente que ha impreso a la vida; de esta forma no estaremos malgastando energías ni esfuerzos inútilmente, sintiendo la angustia por la no-realización propia.
La naturaleza está por encima del hombre y esto se debe aceptar como punto de partida para establecer el plan humano. Nada finito podrá nunca triunfar sobre lo inmanente, lo infinito, lo eterno.
El ser humano debería utilizar su potencial racional, no para creerse superior a la naturaleza y suponer que en algún momento ha de controlarla, ha de cambiarle su curso, ha de recrearla sino para ponerse los límites a sus apetitos superfluos de expansión y dominio, a ese poderoso motor que resulta ser la voluntad de poder que se ha enraizado en el hombre moderno.
En este sentido también debería considerarse las leyes que gobiernan las relaciones sociales entre las variadísimas especies que convivimos bajo este mundo.
Dentro de esta naturaleza no existe la democracia en el resto de las especies, ni tampoco grandes grupos que cuiden su supervivencia frente al resto, sino pequeños grupos que comparten un tiempo y un lugar.
Los que deciden, los que ordenan, los que mandan no son elegidos por toda la comunidad sino que son los que se imponen sobre el resto siendo su vara de medida la fuerza o la experiencia que la edad que trae aparejada. No veo democracia en la naturaleza animal o vegetal sino aristocracia, veo el gobierno de los mas aptos, de los mejores; veo el gobierno de los mas capaces. Esta forma crea un alineamiento y aceptación de los gobernados a los gobernantes ya que los últimos poseen los atributos necesarios para ser respetados, para ser obedecidos, y a su vez, compromete a los gobernantes a estar a la altura de las necesidades de su grupo, de su pueblo, para mantener su existencia hasta los límites que la naturaleza ha designado.
Está en nosotros, seres racionales (¿), seres inteligentes (¿), encontrar la forma de iniciar un el viraje hacia un camino que desde hace mucho tiempo no hemos transitado.


Marcelo Zárate
Sep-2004

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